Wednesday, February 03, 2010

Vuelo de a veces

El encuentro sucede cuando dos seres coinciden en un espacio y tiempo, pero ese es un punto de cruce de dos líneas que a veces puede ser muy efímero y ambos vuelven a reposar en el paralelismo del cual partieron. Sin embargo, lo perdido no necesariamente está muy alejado, sino que puede llegar a hallarse muy cerca sin ser percibido. Esa distancia no es medible, sólo se siente, ambos pueden sentirla, es un sentimiento como el viento: a veces se encrespa y otras, amaina. Pero ese mismo viento puede conducir a ambos por el mismo vuelo y producir nuevamente su encuentro, si es que para los dos sopla el mismo aire, si es que ambos lo comparten. Y si lo comparten, también se hallan cerca, puede que aún no se vean, pero están en caminos paralelos y sólo ellos dos se encuentran allí, porque en esos momentos para cada uno no existe otro en el mundo que no sea aquél. Cada tanto, el presente puede parecer en calma, pero quizá sea una calma que antecede a la tormenta: aquello en apariencia distante pero realmente muy cercano. A veces sólo es cuestión de tiempo (sabio tiempo, la mayoría de las veces) que suceda, y siempre se está más cerca de alcanzarlo cuando uno vuela y se deja llevar viviendo ese presente compartido, que todavía es paralelo al del otro pero que en algún momento se entrecruzará nuevamente con aquél y recuperará su intensidad, tan real como ninguna otra cosa. Mientras tanto, puede que sólo haya dolor (o, incluso, doloroso olvido), pero si los dos siguen las nubes verán el paisaje bello en donde estallará lo sublime, que les dará la vivencia completa a ambos.

0 Comments:

Post a Comment

Subscribe to Post Comments [Atom]

<< Home